perdido

Aún en la transida consciencia en que vivo, en que siento desaparecer, puedo saber que existo.

Se que en el empecinado afán de no ver, aún puedo percibir la luz.

¡Ascender! Se que siempre es tiempo, aunque viéndolo así, desde aquí, parece que nunca será.

En la eternidad, esta vida es un segundo y un segundo de este tiempo parece no ser ni un fugaz estío.

Ni en la cima termina el camino, sólo es el comienzo de otra cuesta arriba.

Queda buscar la respuesta en dónde un aparente mal la guarda y nunca perderse en ser lo que no se es.

Mayo de 1996.