Sangre en el piso

Algunas cosas que escribo son parte de mi vida, otras son inspiración por algo que le ocurre a personas cercanas, a desconocidos, etc. Esto lo viví y lo quiero relatar, por qué sucesos como estos no se deben callar, aunque escuchemos millones de historias de muertes, de heridos, de sangre, no debe pasar de largo por nuestras mentes, debe haber un eco que quede allí, para que las cosas, aunque lentamente hagamos que cambien, por nosotros mismos y por todos los demás.

Era una noche tranquila, con pocos coches circulando por las avenidas, no habia partido de futbol en la televisión, ni había un evento particulamente importante en la agenda.

Los minutos transcurrían y mientras todos tenían ya planeadas sus horas venideras, algo cambiaría la rutina y los planes de un muchacho.

Roberto salía de su casa, habiendo fumado su último cigarro y sabiendo que no sería capaz de conciliar el sueño debidamente sin otro antes de acostarse, se dispuso a buscar dónde comprar el objeto de su vicio.

Aprovechando la noche y la quietud, caminó más allá del rumbo acostumbrado, observando todo, sintiéndose bien de relajarse y permitirse escapar un poco de la agitada vida que llevaba.

Al entrar a un mini super de esos que abundan hoy día, comenzó a buscar alguna botana, una bebida y tal vez algo más en lugar de comprar directamente los cigarros.

Un grito de una mujer se escuchó adentro, Roberto volteó rápidamente, se trataba de un hombre que había asustado a la femina, llevaba una pistola y apuntaba directamente al dependiente de aquel establecimiento.

-¡Dame todo lo que tengas en la caja o te carga la chingada -Gritaba desesperadamente el asaltante, mientras apuntaba con el arma entre la cara del chico y la caja registradora para señalarla.

Roberto hizo seña con su mano a una joven que estaba cerca que se tirara al suelo, mientras el lo hacía, todo el ambiente comenzaba a ser tan tenso que podría haberse cortado con una navaja.

El asaltante comenzaba a desesperarse, el muchacho que estaba detrás del mostrador no atinaba a reaccionar, estaba petrificado por el miedo.

Apenas se abrió la caja registradora y se escuchó un estruendo que arrancó un grito y llanto varios que se encontraban adentro en ese momento.

Todo lo que ocurrió a partir de ahí se sintió como si ocurriera a alta velocidad, el delincuente había herido al muchacho que yacía en el suelo en posición fetal derramando su sangre en el piso, tras lo cuál brincó el mostrador, tomó lo que pudo y salió corriendo de ahí, tal vez en su acción hasta haya pisado al muchacho herido, pero que le iba a importar eso.

Roberto corrió a dónde estaba el herido, al saber de primeros auxilios, ni reparo tuvo en que la sangre le producia mareos, pidió un trapo y un palo o algo para poder improvisar un torniquete, ya que el chico había recibido el disparo en un brazo, se encontraba con vida, una vez que le ayudaron a conseguir esos elementos, comenzó la atención, que para calmarlo, había hecho que platicara con él y le dijera su nombre, se llamaba Isaac, sólo tenía 19 años, estaba trabajando para pagarse sus estudios.

Hoy Isaac vive, ya que por suerte como dije, recibió el disparo en un brazo, pero pudo ser en el corazón o en otro lugar, fue por eso que Roberto reflexionó mucho esa noche, incluso ya no fue a ningún otro lugar a buscar sus cigarros, la vida es muy corta, es cierto, pero lo jodido es que venga un cabrón y te robe ese tiempo de vida o que se lleve tu tranquilidad.

Todos hacemos planes por adelantado del día que comenzamos o de días después, pero quién nos garantiza que los vivamos, un accidente, un asalto, un atentado, cualquier cosa puede acabar con los planes de cualquiera.

Isaac es hijo de alguien, amigo de alguien, mañana podría ser tu hijo, tu amigo o tu pareja.

¿En que mundo estamos permitiendo que se convierta este?