cielo y agua, blanco y negro

Me revuelvo entre las sábanas de mi cama, la noche no da tregua y avanza, las horas se consumen y yo sigo sin poder soñar.

Mis ojos hinchados ya no tienen más fluido, se han secado, pero el dolor no, ese ha florecido cuál hiedra, así también me envenena y me hace pensar más en tí.

De nada sirve mi racionalidad, mi fútil inteligencia, sé que no debo amarte, se que no estás conmigo, se los motivos y consecuencias de todo lo que ha ocurrido, pero mi alma no entiende de razones, ama y ya, sufre y ya.

No se por que pienso, porqué no me abandono a la nada, a la noche, mimetizarme entre la oscuridad y dejar de existir por un momento, para que el dolor no me hiera, luego renacer en el día con la esperanza que haberte conocido fuera solo un sueño.