No!

En varias ocasiones de nuestras vidas nos llegamos a encontrar en medio de una relación que  no avanza, no es lo que buscamos, sufrimos de infidelidad o que simplemente se ha ido al fracaso, en ese momento decidimos romper, pero lo que no decidimos ni esperamos, es que ese rompimiento es muy probable que nos duela, a veces más de lo que nos podamos imaginar.

Sí, tal vez nos sintamos liberados, bien de haber salido de algo que nos estancaba, nos hacía daño o lo que sea, pero si estábamos ahí por amor, indudablemente nos afectará el cambio.

Puede que atravesemos por tristeza o depresión, tendremos el corazón destrozado, pero es algo que teníamos que hacer… ¿Qué valía más, seguir sufriendo poco a poco cada día o sufrir bien y fuerte pero una vez?

Ese sentimiento que perdurará por días, tal vez semanas, nos puede llevar a querer volver con esa persona, pero recordemos lo que sentíamos antes de separarnos y el por qué lo hicimos, para saber que por ahí no hay que volver.