el golem

En cierto lugar distante, de un charco de lodo, mísero barro inmundo, se toma suficiente materia para crear la forma de un humanoide. Algo burdo, en realidad bastante tosco.

Su gestor es consciente que está terminado pero no perfecto. Cuando ya se han acabado los detalles y la masa deja de ser maleable, ahora se encuentra seca, porosa.

Esta figura grotesca aún no tiene vida. No puede hacer nada, ni moverse, ni respirar. Le falta el aliento primordial de la vida. No pasa mucho tiempo y se lo brinda uno de sus creadores. Sin saber la responsabilidad que ello le acarrea.

El golem desarrolla ahora pulmones y se generan los demás organos internos. Es tal como los que conocemos del ser humano.

Sin embargo le falta algo, un espíritu. Anda desorientado, sin motivo, pero tampoco se detiene. Busca comida, sabe que debe sobrevivir, aún sin saber para qué. Solo busca, solo va y viene. Solo se cansa sin tener un propósito.

¿Acaso habré visto ese comportamiento antes?