Final-de-cine

No hay finales felices mientras estás vivo. Porque la historia continúa, porque las cosas cambian. ¿Cómo puede ser el final al vivir algo maravilloso?

Tú final feliz significaría que tu papel en la historia de la vida se acabó, que no hay un avance ni un retroceso, que ahí quedó todo para ti. Eso es la muerte, una transformación, en la que dejas de ser parte de este mundo.

Pero no has muerto. Entonces; ¿por qué obsesionarse con un final feliz?

Los finales felices de las películas son efímeros y luego de eso ya no nos cuentan el resto de la historia. No sabemos si la pareja se mató, si se aburrieron y divorciaron; incuso pudieron haber decidido que querían algo distinto.

En toda relación hay momentos felices, momentos tristes, difíciles y otros simples o sin chispa. Lo importante es saber que queremos y comprometernos, buscar soluciones; no problemas. No significa que lo malo no vaya a seguir pasando.

Significa que debemos encontrar la madurez suficiente para que todo lo bueno y lo malo sea un escalón más y sirva para construir nuestra felicidad. Si, costruir la felicidad. Ella no va a tocar a nuestra puerta y hacer de nuestra vida un cuento de hadas de la noche a la mañana. Es nuestra responsabilidad hacerla, mantenerla y buscar diversas formas para hacer que se manifieste.

Aunque claro, nos enseñan que basta con soñar, rezar y esperar que todo caiga del cielo. Lo siento, pero las cosas no son así. 

Respecto a una reación: la felicidad que tú has conseguido para ti puede ser coronada con la que te ayuda a generar otra persona, es una co-creáción cuándo dos han decidido compartir sus vidas. Es como la cereza del pastel. 

¿Aún quieres un final feliz? ¿O prefieres construirte una vida feliz?