Al final del día la fe es una cosa graciosa. Aparece cuando menos lo esperas. Es como que un día te das cuenta que el cuento puede ser algo diferente de lo que soñabas. El castillo, bueno, puede que no sea un castillo. Y el “Felices para siempre” no es tan importante como ser felices ahora mismo. Vernos de vez en cuando, una vez en luna azul, la gente te sorprenderá, y una vez entre tanto te puede quitar el aliento.