Silencio

Volando durante la madrugada de mi angustia me perdí
mientras un perro aullaba a la luna mi voz se fue, murió
ahogándome por dentro con todo lo que siempre sentí
pero que nunca he dicho a vos.

Y ahora mi vida se durmió…
Contagiada por las libélulas de mis miles de sueños rotos
que destrozados caen al suelo solos, ya sin alas.

En pausa todo se quedó, como si le hubieran quitado color
a la vida, a los cielos y a los mundos que habitaban en mi.

¡Oh Silencio!
Cómo me hieres y cómo dueles cuando te posas así en mis labios
y te quedas… Y no mueres.
Ardes…

Fue entonces que sin poderte pronunciar, viajé al bosque profundo
solo, cargando con mi olvido, bebiendo mis horas contigo.
Y comiendo esos recuerdos poco a poco, para no morir de inanición.

Sobreviviendo llegue hasta el río, sus aguas congeladas tomé
guardé y traje de vuelta conmigo para bañar con ellas mis anhelos.

Hoy trato de refrescarlos, regarlos, que crezcan grandes como ayer
que hagan bullicio y sombra cuando el exceso de luz me ciegue
y me cubran cuando el frío de la soledad me hiele.

Traje pétalos de rosas recién cortadas, por cada uno de estos
una letra de tu nombre y llevados al viento volarán hasta vos.

…en este infame silencio.