Fervor, calor

Si encierras mi cariño y le haces dormir en el suelo
¿Cómo esperas que no muera de frío?
¿Por qué condenar a ser olvidado algo tan sincero?

Al recorrer las calles bajo la lluvia
el agua helada es menos hiriente
mucho menos que tu desdeñosa mirada.

No siendo el momento de morir, caigo sin caer
pulverizándome en mis pasos vuelvo a mirar el ayer.

Aún observando con otros ojos cargo con los despojos
de todo eso sin forma que una vez me hizo muy feliz.

Y así con este peso tendré que ir cuesta arriba otra vez.

Mi alma destrozada no encuentra sociego en su morada
y pálida sigue sintiendo, soñando, aunque todo le duela.

¡Canta!
¡Canta mi alma!
¡No dejes de cantar!

¡Que tus trinos se escuchen hasta el mar de fuego!
Que despierten a las almas viles y las nobles luego
al escuchar tu clamor, como un claro fulgor.

Siendo de tristeza que parezca de rabia
muriendo de dolor que simule un gran amor.

Así cuando pregunten ¿Y por qué cantas vos?
Solo tenga que responder:
Porque solo así sé vivir… con fervor.