“Quise gritar y vi que no era el lugar adecuado.
Necesité correr y vi que no había hacia dónde hacerlo.
Quise llorar y me dijeron que no estaba bien.”

Comencé a entender que siempre es el momento para obedecer y seguir las reglas, pero no es a menudo el momento para expresarte libremente.

Frecuentemente se nos reprime social, moral y mentalmente. Todo está bien mientras seamos robots perfectos para el aparato social; ya sea el trabajo, la escuela, la familia. Pero no lo está cuando nos atrevemos a pensar por nosotros mismos, y mucho menos cuando nos decidimos a actuar diferente. Aún cuando no obremos mal.

Por muy libres que nos creamos, no lo somos tanto. A veces no somos nada libres.

libre