Caminando

Hacía frío, la gente corría de un lado a otro, era la noche de final de año, mientras caminaba por los pasillos del subterráneo para llegar a mi destino, una cena la cuál si bien no me ilusionaba, no quería dejar pasar y bueno, no había considerado hacer algo diferente.

Escuché unos pasos cerca, se oían diferentes de los demás, me vire a ver de quién provenían, de pronto te ví, ojos marrones, cabello corto, rostro de encanto, gabardina negra, una mezcla entre lo bello y lo perverso.

Tus ojos y los mios se encontraron, nos vimos firmemente, pero un  tanto fugaz, un poco adelante te acercaste a mi, te colocaste a mi lado, tras un “Hola” acompañaste mis pasos, era raro, el día y la hora más inesperada para conocer a alguien, cuando te tuve frente a mi, nos besamos, sentí tu aliento, tu calor, tu deseo y rodeaste mi cuerpo, fue entonces que todo el rededor desapareció, la gente, el lugar, me hiciste sentir algo que hacía tiempo no sentía, algo que otros no consiguieron despertar.

Sin embargo, si soy consecuente con lo que deseo, se que es sólo pasión lo que tú buscas, nunca estarías conmigo en una boda u otro evento, mis amigos no te conocerán, tal vez nunca vayamos juntos al cine, parece que ni siquiera nos interesan las mismas cosas. Pero provocaste algo bueno para mi, le diste un vuelco a mi corazón, ahora sabe que puede enamorarse de nuevo, que puede seguir, tal vez un poco remendado, pero aún late y latirá mor mucho tiempo más.