Alguna vez te amé, alguna vez te adoré, pero me desilusioné y ese sentir se desperdició.

El dolor que sintió mi corazón, ni siquiera fue atisbado por tus ojos, ni tus oídos, ni tus sueños.

¿Para que pedirte que te quedaras conmigo?, si habías decidido no hacerlo, ¿para que decirte que me dejaras amarte?, si tu no me amabas, ¿para que decirte que por ti hubiera cruzado los mares, el cielo y la tierra?, si tal vez no te hubiera importado.

Lloré, como un niño, lo hice y no me arrepiento, porque ese dolor me llevó a amarme más a mi mismo, a hacer cosas por y para mi.

Lo superé y lo sigo superando cada día, porque un poco de ese amor que por ti nació, aún vive en mí.

Sigo siempre adelante, y si me preguntas ¿Cómo?.

Te diré que uso todo lo que hay dentro de mí, porque el amor y el dolor me hicieron mejor que tú.