Fin del mundo

Mucho se habla en los medios y otros lugares, acerca del fin del mundo, lejos de darme flojera como a muchos o creerme los cuentos de ese tipo, me preocupa la actitud del ser humano, al aferrarse a esas creencias.

Cada generación arrastra dicha creencia de que ocurrirá un fin del mundo muy pronto, no voy a mencionar libros o fuentes en concreto para evitar polémicas religiosas o científicas.

El hecho es que libros que rigen el pensamiento de muchos, al interpretarse se encontró que el fin del mundo podría llegar desde hace mucho, como los primeros años de nuestra era, como no ha ocurrido se ha ido trasladando la fecha, las anteriores y muy famosas, 1989, 1999 y luego 2001.

Recuerdo una frase de mi bisabuelo que decía: “Desde que soy niño se está acabando el mundo y no tiene para cuándo.”

Ahora seguimos el pensamiento que el 2012 es el año, ya con un día más concreto: 21 de diciembre.

Pero que pasa, es el final del calendario Maya, bien pues cada 31 de diciembre termina nuestro calendario y ¿acaso se acaba el mundo?

No. Simplemente comienza un nuevo ciclo, otro año.

Pero el ser humano tiene una obsesión por inventar y reinventar catástrofes apocalípticas, eso es lo que en verdad me preocupa, que gracias a enfocarse en esas cosas, lentamente las vamos a cumplir, con la contaminación, guerras, conflictos políticos, enfrentamientos religiosos, o cualquier otro método (o combinación de ellos), lo vamos a acabar logrando (aunque no se si en esa fecha, pero si muy pronto).

Sabemos que el día que comenzamos cada uno, puede acabar repentinamente, por un accidente de cualquier tipo, ahora bien nuestro planeta puede provocarnos esos sucesos a un nivel mas general; terremotos, maremotos, erupciones volcánicas.

Hasta podría pensar en un asteroide gigante, exceso en las explosiones solares o cualquier otra cosa que se me ocurriera, no necesariamente tiene que suceder todo ello hasta el 21 de diciembre de 2012, puede ser hoy o puede ser mañana mismo.

Lo importante es que haces con tu vida hoy, que haces con tu planeta ahora, si vas a desperdiciar el tiempo como lo haces al preocuparte por catástrofes profetizadas o mal interpretadas, o bien, vas a hacer algo porque el tiempo que estás aquí sea mejor y bien aprovechado.

Tu decides.