A veces quisiera ser como la mayoría, conformarme con un par de días buenos a la semana o al mes.

Ir los domingos a misa o al servicio de alguna religión y que bastara con elevar mis plegarias para creer que mágicamente todo se me concedería si soy bueno. Sí tan solo yo confiara en eso.

Las palabras que dice la gente como “todo sucede por algo” me suenan tan vacías y tan simples, si, obviamente todo sucede por algo; todo efecto tiene su causa, el hecho sería saber porqué, sino de que me sirve reconocer que hay una causa que no se cual es y que no puedo conocer.

Hay días en que solo necesitas un abrazo, la compañía de alguien querido, sin preguntas, sin que te digan que todo va a estar bien, sin consejos, solo el que estén contigo, pero causalmente en ese momento es cuando justamente más problemas se vienen encima, los horarios no coinciden y tienes que continuar afrontando todo solo, si bien sabes que siempre lo consigues y continúas, comienza a ser cansado, tedioso y odioso.

En estos momentos solo quiero disfrutar de la naturaleza, de tranquilidad, de un nuevo comienzo y sé que lograré levantarme y resurgir de las cenizas como tantas veces lo he hecho, pero cada vez de las ultimas veces me ha costado más.

Si he superado tantas cosas, porque las pequeñas dificultades me dañan más, porque se hace tan difícil la cuesta arriba.

Yo se que lloraré, yo se que me levantaré, solo sé que quisiera ser un poco como la mayoría, tal vez no sería tan duro.

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