Toma mi mano

Al final de un día cualquiera, como este, muchas veces tomamos nuestro cansancio, nuestras necesidades, nuestras ansias y nuestras frustraciones y las metemos en nuestra cama con nosotros, dormimos mal, nos despertamos en la noche y a veces hasta pesadillas podemos tener.

Pero cuando estamos cerca de alguien querido al final del día, ya sea un familiar, amistad o pareja, y comenzamos a compartir un poco de nosotros, dejamos que la otra persona nos comparta un poco de sí también y dejamos salir todos esos demonios, se queman, se mueren, aunque sea por un rato y al recibir o dar un abrazo, una mirada comprensiva o un gesto amable, descubrimos que ya no se siente que el día hubiera sido tan pesado.