Desnudos

¡Ay de ti!, que sientes miedo de las palabras, que tienes temor en dejar ser a la desnudez.

¡Ay de ti!, que tantas veces censuraste a otros, pero nunca te permitiste pensar diferente.

Tienes tanta rabia contra los que piensan o actúan distinto a ti.

¡Ay de ti!, ¡ay de nosotros!, ¡ay de este mundo!, porque padeció más gente por violencia, discriminación y censura, que por una pintura con un desnudo, una escultura de una mujer u hombre en cueros o una película con besos, caricias, sexo.

Si exiges tu libertad, también es tu obligación respetar la de los demás.