Amanecer

En un principio existía yo y mi oscuridad, las tinieblas me traían paz, pues no había nada más.
Por un tiempo fue bueno.

Disfrutaba de lo que era estar solo con mis creaciones y exploré mi mente en su totalidad, no precisaba de nadie más.
Por un tiempo fue bueno.

Pero algo ocurrió, llegó alguién, aún resistiéndome a ello nos volvimos dos y entonces hubo luz, aunque me cegó al principio también hubo paz.

Caminé por la tierra rehaciendo mi pensamiento, planeando, sabiéndome acompañado y sintiendo lo que era ser feliz a razón de alguién más.

Las estrellas brillaron, las flores tuvieron sentido, todo era tan bello y vibrante, aprendí a ver todo con nuevos ojos.
También por un tiempo fue bueno.

Pero al crear en mi ese amor me hice vulnerable, me volví como cualquier humano y fue justo al darme cuenta de esto cuándo todo se rompió.
Eso ya no fue nada bueno.

Ahora mi oscuridad me atormentaba, la soledad no me satisfacia y por dentro mi corazón solo ardía.
Eso fue lo peor.

Tras muchas lunas, un buen día llegó la calma, volví a mi oscuridad en paz, volvi a ser quien era, crear y vivir, solo existir a mi manera, era vivir feliz amando lo que hacía y lo que llegaba; que sin ser dueño de nada, era dueño de lo que llevaba en mi, volvi a ser de mi.
Por un tiempo volvió a ser bueno.

Todo cambió el día en que el ciclo que repitió; y que así por necedad humana volveré a pasar, por esa tonta y absurda esperanza de encontrar en otro algo que entre tantos millones es tan dificil hallar.