palomos otoño

Deambulan los palomos por la plazuela del pueblo,
caminan entre la gente, esperando por migajas.
Vuelan sólo ante niños maldosos que los corretean,
que los espantan y que impiden su tranquilidad.
Luego llegan los que les brindan ese poco pan,
con el que sobreviven, apenas les llena, pero ahí está.
Cada uno come rápido, para que el otro no le gane su alimento,
llegando más tarde la lluvia huyen de nuevo a sus nidos…
Esperando por un mejor día…
Por más comida…
Por más compasión del que pasea por sus lugares.
Así como los palomos ¿cuántos esperamos por migajas?
¿Cuántos arrebatamos algo antes que nos lo arrebaten?
¿Quienes son esos que nos ahuyentan lejos de nuestro pan?
En este mundo antes que compartir nos enseñan a competir.
¿Y si no se trata de eso?
¿Y si nos han enseñado mal?
¿Tendremos el valor para cambiar?