lágrimas

Perladas gotas, saladas, entibiadas por un corazón ardiente, que no contiene, no puede, ninguna de sus flamas y muere de a poco, consumiéndose en su pasión, aquella que no conoce de la más mínima limitación.

Es una orgía de sentimientos la que fluye de ese interior, de esos que no se prostituyen ante una cara bonita, ni ante la mirada lasciva de las máscaras que ostentan los impíos.

No cabe una sóla explicación, ni si quiera importa, no hay letras ni voces que ilustren cuán grande es el amor, ni cuán duro es el dolor, para eso basta ver los ojos, tras los cuales se muestra el corazón.