corazón campo abierto

Tus ojos cafés que debieron ser de oro, se guardan en mi mente,
tu recuerdo es mi tesoro, mientras vivo te pienso tiernamente.
Mi corazón que debió ser de acero, es frágil y anhelante,
no hay palabras ni lenguaje que explique lo que significa pensarte.

Manos que se funden, ojos que se entienden, cuerpos que se sienten,
la feroz desesperación por ser uno solo, por efervecer al unísono.
Perlados deseos, brillante piel que se prepara para ser el canal,
el conducto por el que el alma expresa la intensidad del éxtasis.
No se puede sino dar rienda suelta al frenesí con enfásis…

Sentir, vivir, cambiar y volver a ser… dos diferentes con el mismo fin,
amar, amarse, compartir el camino, que se puede bifurcar pero nunca apartar.

A veces perdiéndote te vuelves a encontrar… y cuándo dos se encuentran,
entre tanto espacio, entre tanta locura, la decisión más sensata es continuar.