Ayuda perdida

Nada detiene mi caida a los infiernos, se trata de un estrepitoso éxodo hacia la oscuridad, aún aquellas manos que intentan aferrar mi brazo me abandonan, no hay poder que me salve.

En aquella insondable caverna no existe nada fuera de mi mente, no se percibe nada que haya vivido o muerto alguna vez.

En tan lugubre lugar me regodeo entre los miedos y hubieras que me han perseguido anteriormente, en tan absurdo predicamento, aun intento evadir mi mente y pensar que nada es cierto, y digo “Yo me encuentro bien”.

Pero toda idea de sentirme mejor se esfuma, cual bruma ante un gran viento, cuando vienen a mi encuentro los recuerdos de lo que he dejado pasar, lo que he dejado de hacer y de cuando comence a dejar de ser yo mismo.

No hay nada perdurable que se construya sobre una base movediza, cuando se edifica una vida a base de lo que los demás desean, solo puede alcanzarse el cielo tras mucho esfuerzo, para no mucho después precipitarse contra un profundo abismo, que va mas allá del suelo y a veces no tiene fondo.