Ocaso, nubes y mar

Hay días cuándo el Ipod conspira y las canciones no me ayudan,
cierro los ojos y corro al encuentro de mis recuerdos más felices,
pero hasta ellos a veces se desploman y surgen  algunos atroces,
es entonces cuando elijo dormir, pero los sueños me traicionan.

¿Qué me brindará por fin sociego?
Inmerso en el silencio me ahogo.
¿Qué suerte de mañana me espera?
Es como si el pensar me destruyera.

Ni el sol, ni el viento, ni las aguas ni el cielo, ninguno me responde.
Dejar pasar el tiempo es inútil, tratar de aprovecharlo es igual,
la vida como el cazador a su presa, me ataca con su arma exicial,
herido de gravedad, aún sangro, pero sigo, como muerto viviente.

Sé que no hay algún trovador que no ha sufrido,
como no hay un humano que no haya padecido.
Sé que habla mi dolor,
volverá a brillar el sol.