Tormenta

He llorado sangre, he bebido mil venenos y aún sigo existiendo… tan difícil fue levantarme tras caer, tras sucumbir a las trampas de aquellos enemigos que se disfrazaban de ovejas, para luego derramar mi sangre y caminar sobre ella.

A mi no me asusta la oscuridad, pero a veces si le temo a la luz, aquel resplandor que emana de la felicidad, la tranquilidad, de algunas otras cosas buenas que da la vida, porqué tan cínico como soy, preveo que solo es la calma antes de la tormenta, que si bien disfruto de esos momentos, es como la gran bocanada de aire que se toma antes de sumergirse en el profundo océano.

En ocasiones los minutos parecen miles de años, mismos que he pasado pensando, sintiendo e intuyendo que una nueva marejada viene en camino, pero esta ocasión estoy preparado, porque he disfrutado y he vivido gracias a lo mucho que he padecido.