Respeto, no discriminación

Extraña sociedad, extraña gente, extraños “valores” los que practica, por una parte se predican a los cuatro vientos los principios de igualdad, libertad y luchan por que los respeten, que nadie los discrimine o ataque, mientras que por otro, cualquiera de esas personas sigue discriminando y atacando a otros.

Nos encanta criticar y siempre (por supuesto) nuestra opinión es la que vale, nosotros somos quienes tenemos la razón y los demás (claro) deben escuchar atentos y dar gracias por verter nuestra sabiduría.

Cabe recordar que todos tenemos conocimientos y opiniones diferentes, gustos distintos, esperanzas y sueños que apuntan en distintas direcciones.

La soberbia y el orgullo son cánceres, no se puede hablar de ser libres si estamos sujetos a tales monstruos y peor aún, dejamos que conduzcan nuestras acciones y lo que decimos.

Ninguno somos perfectos y está bien, lo que no está bien es andar diciendo: “yo no discrimino”, “yo no hago eso” y después hacerlo, para encima enojarse cuando alguien te lo hace a ti.

Si tu te crees perfecto y piensas que no puedes ser discriminado o atacado, te tengo noticias, estás en un error.

Olvidamos a diario que humanos mueren producto de injusticias, guerras, que muchos son lastimados y reducidos a poco menos que basura y esas cosas llegan a ser comunes para ellos, se llegan a acostumbrar o por lo menos las dejan pasar.

Eso es lo que verdaderamente importa, no andarnos atacando unos a otros, como en el futbol, para que se pueda meter un gol, se trabaja en equipo, se concentra toda la energía y concentración en la meta en común, no en las diferencias, las cuales dicho sea de paso, sirven para que cada quien asuma un rol y contribuya con ello al bien del equipo.