Llamas

A tu imagen y semejanza, creaste tus anhelos, tus miedos y tus tensiones, todas tienen tu cara y a veces hasta tu nombre.

Creaste a tus dioses, demonios y cohabitantes, convertiste en pesadillas los sueños que pudiste disfrutar.

Adoraste ídolos, después ideas y ahora, ni el maldito dinero que es tu nuevo Dios te puede salvar, ni rescatar de ti mismo.

Comiste en exceso, te intoxicaste de placeres y ahora te ahogas en miserias, piensa claro que quieres, porque al llevar prisa sin rumbo fijo puedes caer fácilmente en el abismo.