callejón

 

En la esencia del sombrío ajetreo diario me disperso, me olvido,
me muero de a poco, pero no muero del todo, aún no, no sé porqué.
Lóbregas calles, están casi desiertas, casi en ruinas, sucias,
anuncian el reposo por hoy, breve sueño, el silencio, pero nunca paz.

Navego en ensoñaciones de realidades perdidas, olvidadas, mustias,
espero sin ansiar y quiero sin desear que algo pasé, en este instante.
Pero nada ocurre, si cambia hay que temer lo peor, más ahora,
en un mundo que el dinero es el rey y el hombre es su vasallo.

No niego que un día fui feliz, plácidos momentos que se diluyeron,
se vencieron, la fe era parte de la vida, pero era una comedia,
al servicio de quienes tiran de los hilos y disfrutan la ironía.
La presa que se sabe cautiva no se puede permitir soñar que es libre.