Artificial luna llena, hermosa
Hoy pienso en mis sueños de noches ancianas, quebrantados por la realidad, olvidados por el paso de las horas, teñidos de oscuro por la soledad.

Desbordando locura en el mar de la cotidianidad, las palabras ya no brotan, se atragantan y mueren esperando el momento para surgir.

Febriles amores que pasan y viajan, vuelven, pero nunca se quedan, porque el alma de peregrino les incita a marcharse, pero nunca han de olvidarse.

Esa cama, que sabe mis secretos, tiernos, oscuros, limpios, impuros y hasta algunos que a mi mismo oculto, me incita a irme, alejarme y volver a ser quien antes fui, tejedor de ilusiones, un poco anhelante y un mucho caminante.

Un andariego que sigue un pájaro cantor, uno que nunca su vuelo detiene, pero que algún día ha de alcanzar, aunque sea en el suelo, porque hasta ese pájaro ha de caer.

Poco a poco las imágenes se mueren, plagadas de nostalgia y desesperación, porque llega la mañana y mi piel desnuda se quema al sol, pero nunca ante el calor… de otra piel.