En la soledad de lo desierto, en la improbabilidad de encontrar un campo sin segar, descanso en el cementerio de mis momentos felices, que se me han ido y no se si volverán.

Un destello de luz viene de mi interior, pero no es nada que haya conocido, tal vez es algo que algunos llaman “esperanza”, pero sinceramente aun no se si eso me ayudará.

A cada paso que avanzo dando tumbos, se deja sentir un nuevo dolor, que sumado a los anteriores que aún causan las heridas abiertas, no se si dejarme caer y gritar de dolor o levantarme y correr para escapar de todo.