La tristeza no vuelve inteligente. En la tristeza estamos perdidos. Por eso los poderes tienen necesidad de que los sujetos sean tristes. Cuando uno está triste, es que un cuerpo y un alma actúan sobre las suyas en condiciones tales y bajo una relación que no conviene con la suya. Nada en la tristeza puede inducirlo a formar la noción común, es decir, la idea de algo común entre dos cuerpos y dos almas.

Deleuze (Via sweetpoisons)