Hay recuerdos que se quedan, no se borran, no se alejan, aun cuando uno intenta desterrarlos y enterrarlos en lo más profundo de la mente.

Un par de estos han estado causando estragos en días pasados, lo difícil no es aceptar que ocurrieron, que fueron duros, sino que sigan pasando frente a los ojos, cual película vieja que se repite cuando una situación algo semejante la hace surgir de nuevo.

La parte más dura, es afrontarlo esas vivencias solo, no porque no haya personas que tal vez apoyarían, sino porque su apoyo no serviría de nada, no hay nada que puedan decir o hacer para cambiar los hechos.

Además de que no entenderían, hasta que alguien vive algo así comprende lo que es, se que tampoco quiero decirlo, ya lo dije una vez y es suficiente, quisiera no haberlo pronunciado y tal vez ya estuviera olvidado.

Es también cierto, que algunas personas prejuiciosas nunca te vuelven a ver igual, después de haber dicho algo que tal vez era mejor callar.

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