Comtemplando

La angustia tatuada en mi pecho se tiñe de rojo, no me deja, no me abandona, el desasociego me persigue y me exige que lo alimente con miedos, con penas, que nada tienen que ver con la ilusión que me embarga ahora en variados momentos.

Muchos instantes pienso en su amor, lo siento, lo vivo y me hace feliz, pero, ¿cuánto tiempo durará, por que periodo la vida me obsequiará tan dulce elixir, en que instante me lo arrebatará?

La maldición de pensar demasiado, es que mi propia mente me sabotea y me dice muchas veces, que la felicidad no durará

Pero hoy he decidido, que no importa cuanto dure, esos momentos por ser intensos y tan preciados, los disfrutaré como las últimas gotas de agua en un desierto.

[vodpod id=Video.5425033&w=425&h=350&fv=]