Demonios carnívoros han destrozado mis entrañas, las han engullido, las han digerido, mi regeneración es lenta y cada vez que el dolor comienza a cesar, una nueva mordida mortífera y perversa remueve mi interior.

Mi cuerpo ya sin vida, yace ahí atormentado y desolado… me levanto de el, vago por el mundo, como un fantasma, sin sentir.

Algo me atrae de vuelta, es una fuerza tan insistente y potente, que me hace cambiar de escenario, reaparezco frente a mi cuerpo, ya repuesto, sin heridas, con la piel lozana y viva, me han hecho entrar nuevamente en el.

Ahora sólo resta esperar a que un nuevo ataque de los demonios me deje sin respirar.

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