mirando

Acostado en mi cama, sin poder dormir, posado en las nubes de la contradicción, me revuelvo entre recuerdos y sentimientos.

Entre hubieras y anhelos, entre figuras de amor.

Cada ola de pensamientos viene acompañada de tu aroma, ese aroma tuyo, ese olor y dolor de lo que se perdió sin haberse tenido, te llevo cual daga clavada en mi corazón, no te extraigo como si el que estuvieras en el torturando no lo hubiese sabido.

Te percibo te tengo, te vas, vuelves, no estás, no tiene sentido.

Entre el hielo de mi corazón y este calor producto de la desesperación me ahogo, me muero, he muerto y sin embargo vivo, ¿a caso existo?, no lo se, tal vez es un juego del destino o si no existe destino ¿podrá ser distinto?, ¿habrá otro camino? y si es solo un sueño, ¿es entonces un sueño sin retorno?, es un sendero de un solo sentido, sin repetición ni corrección.

Te busco, te espero, no te encuentro, me pierdo, me caigo y me levanto para seguir, aunque no se a donde ir, así que en dirección al viento voy, ya no se si voy o vengo, solo me dejo dirigir.

Si un momento me detengo es para contemplarte, mirar tus ojos, esos mismos que grabados están en mi ser como tatuaje, como grabado eterno.

Entre tanto que poseo y pierdo en mi, a veces enloquezco, te invento, te recreo en mi mente, por no sufrir te llego a olvidar, pero me haces falta, y te regreso a mi realidad de fantasía porque sin ti no puedo estar.

Mi mismo cuerpo se convierte en una prisión, deseo ser libre, volar como viento y hasta a ti llegar, acariciar tu ser como brisa o fuerte resuello, de esta manera si me quisieras apartar no podrías.

Ahora solo me resta continuar, dormir y esperar despertar para vivir un destino alternativo a este que causa tanto pesar a mi corazón, tal vez en una de esas veces que despierte, lo haga a tu lado.