luna llena

Transita por la noche una brisa seca, con fuerza y frio se acerca, no es conveniente quedarse afuera, un poco más y llegará tambien ese ser, no lo ves allí, pero se encuentra acechando, observando, como el gato que juega con su comida.

No pasa mucho, cobra una víctima, la sangre es tibia, le regocija, solo cae un poco al suelo, una gota, quizá dos, no hay que desperdiciar.

Esa sangre que devuelve la juventud y fuerza, no se presta, no se devuelve, o se entrega o se arrebata, mientras circula por el cuerpo hay tiempo, ese tiempo que los humanos desgastan y tiran en ocios baratos, burdos, tal vez sea su única moneda real, lo que realmente sin poseer pueden utilizar con provecho, pero que al momento no han aprendido a valorar.

Mientras, es hora de regresar a la oscuridad.